
Martirio de los diez mil cristianos
- Autor
- Alberto Durero
- Fecha
- 1508
- Técnica
- Óleo sobre tabla, trasladado a lienzo a comienzos del siglo XIX
- Medidas
- Superficie pintada: 99 × 87,5 × 2,5 cm (marco: 122,5 × 111 × 8 cm), según la base de datos de objetos del museo
- Colección
- Kunsthistorisches Museum Wien, Gemäldegalerie (Viena)
- Archivo
- 2.024 × 2.336 px
- Impresión máx.
- 30 × 40 cm
[Lo que no dice la cartela]
En medio de esta carnicería coreografiada -cuerpos empalados, decapitados, arrojados desde la roca- hay dos figuras que no gritan ni matan ni mueren: dos hombres de negro, quietos, mirando. Uno es Durero. El otro es Conrado Celtis, su amigo humanista, muerto ese mismo 1508 en que se pintó el cuadro. No son mártires ni verdugos: son los únicos vivos que no actúan, plantados como una pausa de duelo dentro del matadero. Encargado para guardar reliquias en Wittenberg, el cuadro cumple su función devota, pero Durero se reserva un rincón para llorar a su amigo sin que nadie más lo note. ¿Cuántos cuadros religiosos esconden así un funeral privado?







